La pasión de Raphael ha sido reconocida desde Italia hasta Japón. En el país del Sol Naciente, por ejemplo, consiguió llegar al número uno de los éxitos japonés con su Escándalo. Pero esto no es nada. El cantante español lleva sobre su espalda decenas de giras mundiales, actuaciones en los teatros más importantes: Carnegie Hall, Paramount de Nueva York, Opera House de Sydney o el Olympia de París; y cientos de puestas en escena en los estadios de fútbol de las principales capitales del mundo... Con todo ello, Raphael puede decir que se ha hecho a sí mismo y que, como otros grandes maestros de la música, ha creado una escuela: el raphaelismo. Una doctrina que mueve a millones de mujeres en todo el mundo.
A pesar de tener el sabor del triunfo siempre en sus labios, el cantante español reconoce que parte de su éxito se lo debe a la pobreza. 'Enseñarme, a mí no me ha enseñado nadie. El hambre y la penuria son los que han afinado mi voz'.